jueves, 18 de junio de 2015

'Game of Thrones' y la carencia de héroes.

[Análisis de la quinta temporada]

Repito lo ya dicho, con una ligera modificación: nunca antes un fenómeno televisivo había sido tan palpable como el que se vive hoy en día con Game of Thrones. Anteriormente había afirmado que dicho fenómeno llegaba a su hecatombe en cada episodio ''9'' de dicha temporada en curso: las redes sociales colapsaban, la expectativas se multiplican y esa incontrolable ansiedad por ver cuál sería la próxima jugada -sangrienta y trágica, por definición- de un nido de víboras como Westeros resultaba irresistible. Sin embargo, ya en la cuarta temporada se titubeó un poco con dicha estructura, pues, a pesar de ciertas irregularidades la temporada regaló muchísimos episodios memorables que hacían que el pirotécnico 4.09 ''The Watchers on the Wall'' quedara algo opacado. Este año pasó algo parecido, con la diferencia de que en vez de sembrar las minas a lo largo de la temporada, los realizadores se atrevieron a colocar los momentos estelares de Festín de Cuervos y Danza de Dragones en un sprint final de infarto comprendido en tres episodios en los que las emociones superaron sus límites.


Y es que a pesar de lo satisfactorio que resultó el tramo final (con algunas reservas, si se observan las reacciones de manera colectiva), diría que esta temporada ha sido de lejos la más criticada de todas por las siguientes razones:

a) Este año es dónde más licencias narrativas se han usado. Para que nos entendamos: en un elevado porcentaje de todo el conglomerado final nos encontramos ante la mayor desviación del material ofrecido por los libros hasta la fecha, teniendo David Benioff y D. B. Weiss al parecer la libertad creativa suficiente para inventar tramas nuevas y matar personajes a su antojo.

b) No ha habido un centro gravitatorio en la trama ni geográficamente ni a nivel de personaje. Sí, lo sé, en un relato coral y en un universo tan ajetreado como el de Game of Thrones tal afirmación podría resultar una falacia. Pero en un breve repaso es fácil darse cuenta que las demás si lo han tenido: en la primera el peso caía en los hombros de Ned, y en la tercera y la cuarta Desembarco del Rey servía como foco en donde cada una de las tramas al menos rozaban en los conflictos de la capital. Excluiría a la segunda del listado por falta de cohesión y dispersión narrativa al integrar demasiadas tramas por episodio y darles poco tiempo para desarrollarlas (razón por la que es la más floja hasta ahora) dando una sustancial mejora en la tercera entrega al hacer justo lo contrario: integrar pocas tramas por episodio y darles más tiempo para desarrollarlas (principal razón de porqué es la mejor hasta ahora).

c) El moroso ritmo del tramo inicial de los primeros 6-7 capítulos le restaron intensidad y fuerza emocional al argumento, dando la sensación de que se perdió demasiado metraje incluso cuando la serie nunca ha tenido, en términos generales, la vertiginosidad de Homeland o algunos tramos de Breaking Bad, se echó de menos alguna que otra secuencia o golpe de efecto de esos que se quedan grabados en la retina.

Es por ello que tras el terremoto que sacude en la estupenda finale 5.10 ''Mother's Mercy'' evidencia que la lógica de la guerra en Game of Thrones es mucho más complicada de lo que se podría entrever a primera vista. Por eso ese infartado malabarismo de los últimos tres episodios ejemplifica perfectamente todo el ajetreo que viene arrastrándose desde hace cuatro temporadas -traiciones, familia, rivales, intrigas, poder, dragones, white walkers, sangre, pérdidas- pero a su vez deja a relucir su mayor piedra en el zapato(*): la gran rémora de esta quinta temporada es que es un relato plagado de estrategas nefastos y mediocres, de esos que cavan su tumba sin saberlo. 

Stannis Baratheon se comporta como un niño terco al dirigirse hacia una muerte segura después de tantas advertencias y percances durante el camino hacia los Bolton. Las profecías de Melisandre (siempre tan segura de sí misma) se cayeron a último momento. La liberadora Daenerys abandona una Mereen asolada por el terrorismo y al borde de una guerra civil después de tanto esfuerzo por reconstruirla en un dragón que, al parecer, aún no sabe controlar muy bien del todo. Cersei tampoco se puede decir que anduviera muy hábil al enfrentarse a esa panda de gorriones iluminados, que acaban destruyéndola sin piedad en el paseo de la vergüenza (impresionante Lena Heady). Y a su vez, duplas tan interesantes como Jaime y Bronn, protagonizaron con diferencia la trama más aburrida del año en el Reino de Dorne. Tiempo desperdiciado que tanto viaje haya servido para nada. Y hasta Jon Snow, un personaje que por fin ha logrado ser siempre interesante, le apuñalan la osadía de su lado salvaje por la espalda. Como se echa de menos a Tywin Lannister...


Claro, el universo que plantea la serie nunca ha sido un territorio esperanzado ni reconstructivo (todo lo contrario a lo que hizo Treme), pero tanta desazón y el abusar de la muerte de los protagonistas puede hacer que el shock pierda efecto. Pero, a mi me preocupa más la cuestión de la empatía: en un mundo tan trágico como el de Game of Thrones se necesitan héroes (por muy conflictivos que sean) con los que identificarnos, ya que, con esa manía de ir derribando ídolos, los realizadores van cargándose a pasos agigantados cualquier atisbo de redención o esperanza en un futuro. Ahora, salvo Arya (cada vez más entregada a su lado asesino) y Tyrion, cuesta encontrar referentes directos para la emoción del espectador. Porque entre tanta escala de grises cuesta diferenciar si predomina el blanco o el negro en, me atrevería a decir, el 95% de los personajes. Quizás en la sexta temporada se tome nota de ello y se empiecen a reconstruir las lealtades (¿Jaime ahora que anda -cada vez más- redimido y sufriente? ¿El desaparecido Bran Stark?). Lo que estoy seguro es que con el reboot de Cersei será más maldita que nunca, ahora con su nuevo juguete a.k.a La Montaña-modo-zombie 2.0 y al enterarse de la muerte de Myrcella, rondarán cabezas. Cuidado con ella, que dará mucho de qué hablar.

Pasando por el norte, he leído muchas discusiones y teorías entre fans de los libros en cuanto a las posibilidades de resurrección de Jon Snow. Que si Thoros de Myr, que si Melisandre, que si Azor Azai...¡Eso sería demasiado fácil! Al menos tal y como se han manejado las cuestiones en la serie, donde no ha habido apenas siembra. Me explico: en la serie el asunto de la resurrección ha estado apenas presente, siendo un tema casi desconocido para los no lectores y que falta ser explorado. Hasta el momento lo más cercano fueron (¡hace ya dos temporadas y muy alejados del entorno de Snow!) dos miembros de la Hermandad sin Estándares entre Thoros y Beric. Habría que trabajar mucho esa trama ahora para recuperar cierta coherencia narrativa. La otra opción es Melisandre, pero tampoco se puede decir que haya sido muy fiable y ya vimos su estrepitoso fracaso y evidente cara de derrota. Pero claro, Jon Snow es un personaje importantísimo y en los libros dicha siembra si se ha hecho así que lo más seguro es que lo revivan, por mucho que Kit Harington diga que no regresará para la sexta temporada, in my opinion la trama se deberá trabajar eficientemente para que finalmente regrese al final de la sexta.

Ante esta agonía y con tantos cabos sueltos y frentes abiertos en la season finale me temo que lo ideal para la serie es ir colocando fecha de cierre. ¿Siete u ocho temporadas? Porque este año, en especial los vibrantes tres últimos episodios, han ejercido como espacio para abrochar las tramas. Ahora, con los legionarios que han caído, los acontecimientos deberían acelerarse, ya con la vista puesta en la meta.


Por lo demás, me parece que esta temporada ha mantenido tanto las virtudes como algunos de los defectos tradicionales de la serie. Como siempre teniendo un nivel de producción altísimo y secuencias para la historia (el asombroso último tercio del 5.08 ''Hardhome'') y personajes, que, desde la primera temporada, han brillado con luz propia. Entre ellos los tajantes Petyr Baelish, manejando los hilos con una eficacia que ya quisieran tener los principales protagonistas del relato y, en menor medida debido a su ausencia, Varys. Por ello los dos primeros tercios del año sirvieron para ahondar en los movimientos de ese tablero envenenado en donde las alianzas tienen fecha de caducidad.

También ha resultado reconfortante la aparición estelar de los dragones. Desde el título estaba prácticamente cantado  que Drogon haría otra de sus hazañas (5.09 ''The Dance of Dragons''). Sin embargo, tras lo sucedido en la finale, con una Khaleessi de nuevo entre Dotrhakis, parece que regresamos de nuevo al punto de partida, aunque con un Drogon lejos de ser un huevo y los otros dos (aún) encerrados. Sin dejar atrás a Daario Naharis y a Jorah en su búsqueda y a Tyrion y compañía tratando de mantener a Mereen a  flote.

La última de las virtudes que me gustaría destacar es la de la crudeza mostrada. Creo que adaptar Game of Thrones en alguna cadena generalista sería imposible, por eso de la crudeza que desprende su universo. Por eso en líneas generales la serie ha ido afinando las elipsis desde el primer año. Con secuencia que a más de uno le hicieron alejar la mirada del televisor: la violación matrimonial de la pobre Lady Sansa, las querencias pedófilas de Ser Meryn o la carbonización despiadada de Shireen Baratheon. 

Y entre los pequeños defectos, como siempre ocurre en los relatos corales, hay líneas argumentales más flojas que otras. Ya he citado lo poco inteligente de ciertas estrategias bélicas y políticas. Más allá de eso, como ya mencioné Dorne ha sido lo más soso del año. Arya que siempre ha estado interesante bajó un poco el nivel aunque sus secuencias finales fueron impresionantes. Y el empaque sádico de Ramsay resulta cansino. A ver, un villano necesita siempre algún anclaje humano para añadir capas de complejidad (esto es, alguna emoción positiva o señales de redención) para no acabar convirtiéndolo en sólo una maquina de sufrimiento. Ah, y Brianne y Podrick estuvieron algo desligados este año. Parece que los usan para finiquitar tramas más que darles un sendero propio.


Por último, cabría destacar que, aunque el relato tenga el doble, o el triple de irregularidades de las que ha tenido esta temporada, seguiría siendo una historia apasionante. Ya que, por muchas cuestiones morales o políticas que George R. R. Marin proponga eficazmente para dar un retrato sociocultural concreto, el primer mandamiento como espectador (me incluyo) sigue siendo el disfrute estético, narrativo y dramático. Y Game of Thrones cumple con sobresaliente.

P.D: Sé que ya lo mencioné, pero posiblemente no encuentre nunca palabras para describir más allá de lo impresionante (sí, no hay otro adjetivo) que estuvo Lena Heady en la season finale. Ese desmoronamiento dramático y caída ante High Sparrow para posteriormente brindar su mejor actuación en el paseo de la vergüenza con una mirada que pasó de ser seca y vacía a una tenaz, pérfida y llena de odio y dolor ejemplifican lo soberbia que estuvo. No me sorprendería si ganara el Emmy este año como Mejor Actriz Secundaria, que se lo merece.

jueves, 4 de junio de 2015

'The Good Wife' asciende y tropieza experimentando sobre sí misma.

[Análisis de la sexta temporada]

La reina ha inclinado la cabeza. Algo ha fallado en estos 22 episodios de esta sexta entrega de The Good Wife. Normal, entre comillas. Ocurre en las familias más numerosas. Pues, todas las series (sobresalientes en general), tarde o temprano tienen al menos una temporada, un tramo o una línea argumental floja que no está al nivel de la exquisita propuesta que tanto deleitó a los espectadores en temporadas anteriores. Simplemente... la perfección resulta imposible. En algún momento todo relato televisivo tropieza, los conflictos se espesan, las motivaciones se tornan erráticas y la fuerza narrativa resulta menor. Por ello, coloco la tirita al inicio, que siempre facilita la cicatrización: esta temporada de The Good Wife en general se me hace la más floja de todas, el problema es que no termino de saber muy bien por qué. A ver su reflexionando en voz alta encuentro el embrague.



Alicia: I don't have friends. And I don´t know why.

Si tuviera que elegir una frase, me quedaría de ese lamento de una Alicia destruida emocional y psicológicamente ante un Finn escéptico sobre sí o no aceptar su propuesta en la creación de un nuevo bufete mientras que ambos buscan gestionar todo el ajetreo por el que se han visto sumidos este año, con tensión sexual incluida, en la estupenda season finale que cierra el año más raro para Alicia y cía. Porque si el año pasado el último capítulo de la extraordinaria quinta temporada se titulaba ''A Weird Year'', el último de esta sexta entrega tranquilamente podría haberse titulado igual, por mucho que la simetría de los episodios no permita tales atajos.

Antes de ahondar de lleno en las peripecias argumentales de este sexto año, cabe destacar que el año pasado se atribuyó una mejora sustancial con respecto a las primeras cuatro temporadas (sí, de nuevo, la quinta temporada es extraordinaria) por contar con dos de los contrapuntos dramáticos más apabullantes y brillantes que recuerdo que consagra -desde ya- como una de las mejores de la historia. El primero, como se sabe, ocurrió en el memorable 5.05 ''Hitting The Fan'' colocando toda la trama patas arriba con la partición del bufete y el segundo se impuso en el trágico 5.15 ''Dramatics, Your Honor'' con la muerte de Will Gardner para posteriormente compaginarse en el 5.16 ''The Last Call'' en donde cada personaje gestiona tanto individual como colectivamente la perdida de un ser querido (amante, amigo y confidente) dando lugar a uno de los tramos televisivos más sorprendentes al retratar de la manera más realista el cómo cada uno de los personajes gravita sobre este hecho en un arco de ¡siete! episodios. Nunca la solidez había estado tan presente a nivel de guión. 

Es por ello que la primera parte de esta temporada resulta mucho más satisfactoria que la segunda. A ver, en primera instancia en el esplendido arranque (6.01 ''The Line'') ya los conflictos estaban sembrados, nada de medias tintas: Alicia a pesar de su negativa, ya Eli le había propuesto con firmeza la opción de presentarse para Fiscal del Estado, Diane estaba en pleno ajetreo para huir de ese nido de víboras en Lockhart/Gardner liderados por David Lee y Louis Canning hacia Florrick/Agos, Cary se ve envuelto en una -cardiaca- trama criminal y Kalinda recobra protagonismo al juntarse y meterse en problemas con Lemond Bishop. En solo 42 minutos ya los cuatros pilares de la serie tenían un trayecto definido para abarcar a lo largo y ancho de la temporada. No el balde, Cary fue quizás el personaje que más brilló en esta temporada debido a que Matt Czuchry da su mejor actuación en todo lo que va serie ofreciendo registros nunca antes vistos, eso potenciado a que desde el punto de vista del guión fuerza a su personaje a una situación agotadora y llena de matices.


Por otro lado, a pesar de que los Kings hagan casi un esfuerzo sobrehumano al haber mantenido un nivel de calidad sobresaliente por más de 100 episodios no todo siempre funciona con la misma fluidez ni con la misma complejidad. Ya que analizando la temporada de manera global hay dos problemas fundamentales que hace que la propuesta esté varios escalones escalones abajo, dos fallos serios: carencia de verdadero choque argumental y falta de cohesión. Con el primer punto no estoy diciendo que la temporada haya sido necesariamente peor por carecer de dos golpes dramáticos a la altura de los ya citados. No. Tampoco los necesitaba, pues, los conflictos fueron sembrados sutilmente en el sólido primer tercio para delimitar alcances. El problema ha sido que posteriormente la narrativa ha jugado a demasiadas cosas a la vez, mucho desarrollar pero poca consistencia. mucho amagar sin buscar el gol. Ejemplos hay muchos: las cuchilladas entre Alicia y Castro al principio por el asunto de Cary y por el tema de las elecciones quedaron diluidas posteriormente, la bronca entre Diane, Cary y Alicia al final del 6.12 ''The Debate'' y la amenaza de ésta última al final del 6.17 ''Undisclosed Recipients'' se resolvieron con un par de disculpas, Alicia y Frank más que oponentes políticos parecían amigos de la infancia, el asunto de las pruebas falsas presentadas en el juicio de Cary por Diane debido a Kalinda daba para mucho juego y se resolvió en un dos por tres, David Lee se presentaba como un oponente a tener en cuenta al final de la quinta y al comienzo de esta temporada y apenas vimos algo de él, etc.

Con el segundo punto creo que ya es más perceptible la situación, en donde claramente se notó como Alicia andaba tan aislada y descolgada del resto con la tan alargada trama política (si ya de por sí no compartía escena con Kalinda, el que lo hiciera poco con Cary y Diane no ayudaba mucho) dando la sensación de estar viendo, a veces, dos series en una. De hecho, esta es la temporada que más ha jugado con los géneros. En paralelo: serie judicial, serie política, serie criminal y, a ratos, serie de comedia (mención especial a Elsbeth Tascioni). Esto no tiene porque ser malo, está bien que una serie rompa sus fronteras. Pero, si no hay cohesión en el relato... de poco servirá tanto ajetreo. 



Sin embargo, no todo ha sido malo en esta sexta entrega. Aparte de la ya mencionada trama de Cary (una de las más brillantes) este año ha tenido más cosas interesantes: decía que en casi toda la temporada se dilató mucho el asunto político de las elecciones entre tanto amagar sin buscar el gol, eso sí, cuando The Good Wife anota lo hace por la escuadra. En el 6.19 ''Winning Ugly'' se producen uno de los movimientos más duros y certeros de la serie volteando a la narrativa patas arriba y transportando a Alicia al punto de partida (sin bufete y sin ser SA) dándole un reboot al personaje. El problema es que ya era demasiado tarde para rescatar una trama que ya había cercenado casi completamente la narración. No porque se produzca en el episodio 19, sino por el lastre que cargaba. Quizás por eso ese giro es más efectista que efectivo, pero no hay que restarles mérito a los realizadores por la osadía que requiere criticar tan abiertamente el sistema dando un retrato de la corrupción que se vive y respira en todos los rincones de la política americana. Brillante.

Otro de los aciertos fue la centralización de Kalinda en el relato al darle su propia subtrama en su junta con Bishop. Funciona perfectamente ya que retoma esa sensación de tensión, peligro y misterio que identifica el aura del personaje era lo que estábamos acostumbrados a ver de ella en temporadas anteriores y estaba justificado internamente ya que se relacionaba directamente con el asunto de Cary. Y finalmente Diane ha sido igual de diosa que siempre (aunque un pelín olvidada en comparación), siguió teniendo momentos pulsantes y fue protagonista de lo que para mí fue el mejor caso de la temporada: su defensa por los derechos gays contra la libertad religiosa en el 6.18 ''Loser Edit'' brindando uno de los mejores debates que he visto a lo largo de la serie.

Es por ello que, entre tanto vaivenes, esta quizás sea la temporada más floja de la serie, pero también la más experimental. La definiría como un experimento -no fallido-, sólo con unos cuantos tropiezos.


Algunas consideraciones sueltas:

-En todas las temporadas pares de las serie se han vivido unas elecciones dentro del panorama político. Lo vimos en la segunda con Peter en la carrera de SA, en la cuarta de nuevo con Peter para el cargo de gobernador y ahora de nuevo a la carrera de SA pero con Alicia a bordo. Para esta séptima al parecer se romperá esta regla, de nuevo con Peter como epicentro pero para la ¿vice? presidencia. Siempre que Eli esté presente todo estará bien.

-Los guionistas fueron muy astutos al insinuar cierto triángulo entre Johnny, Finn y Alicia pero que al final quedó en nada. Elfman fue un fichaje de lujo durante la carrera política y Finn a pesar de ser ascendido a principal no aportó mucho que se diga. Intuyo que su salida de la serie pasará totalmente desapercibida. 

-La serie deja un futuro incierto con la proposición de Canning. No logro dibujar claramente como se desarrollará la séptima temporada, ¿quizás vuelva la guerra de bufetes con Agos, Lockhart & Lee por un lado contra Florrick & Canning en el otro?

-Mi episodio favorito de la temporada, tanto por el atrevimiento estructural, formal y narrativamente como por su innovación y carácter onírico fue el 6.14 ''Mind's Eye''. De los más divertidos que recuerdo. También destacaría el 6.04 ''Oppo Research'', por seguir en la misma línea.

-Tras el eterno culebrón entre Julianna Margulies y Archie Panjabi no tenía esperanzas para una última escena entre ellas. Pero al final me terminó gustando y disfruté como niño la última escena entre Alicia y Kalinda, a pesar de su sencillez y nostalgia, siempre es bueno rememorar buenos tiempos con un one last shot. Muy acorde todo, aunque eché de menos que hubiesen compartido unas palabras abiertamente tanto de Peter... como de Will. Fue una buena salida de Kalinda, más no espectacular. Pero eso no le quita emoción a su despedida. Goodbye, Archie.