jueves, 4 de junio de 2015

'The Good Wife' asciende y tropieza experimentando sobre sí misma.

[Análisis de la sexta temporada]

La reina ha inclinado la cabeza. Algo ha fallado en estos 22 episodios de esta sexta entrega de The Good Wife. Normal, entre comillas. Ocurre en las familias más numerosas. Pues, todas las series (sobresalientes en general), tarde o temprano tienen al menos una temporada, un tramo o una línea argumental floja que no está al nivel de la exquisita propuesta que tanto deleitó a los espectadores en temporadas anteriores. Simplemente... la perfección resulta imposible. En algún momento todo relato televisivo tropieza, los conflictos se espesan, las motivaciones se tornan erráticas y la fuerza narrativa resulta menor. Por ello, coloco la tirita al inicio, que siempre facilita la cicatrización: esta temporada de The Good Wife en general se me hace la más floja de todas, el problema es que no termino de saber muy bien por qué. A ver su reflexionando en voz alta encuentro el embrague.



Alicia: I don't have friends. And I don´t know why.

Si tuviera que elegir una frase, me quedaría de ese lamento de una Alicia destruida emocional y psicológicamente ante un Finn escéptico sobre sí o no aceptar su propuesta en la creación de un nuevo bufete mientras que ambos buscan gestionar todo el ajetreo por el que se han visto sumidos este año, con tensión sexual incluida, en la estupenda season finale que cierra el año más raro para Alicia y cía. Porque si el año pasado el último capítulo de la extraordinaria quinta temporada se titulaba ''A Weird Year'', el último de esta sexta entrega tranquilamente podría haberse titulado igual, por mucho que la simetría de los episodios no permita tales atajos.

Antes de ahondar de lleno en las peripecias argumentales de este sexto año, cabe destacar que el año pasado se atribuyó una mejora sustancial con respecto a las primeras cuatro temporadas (sí, de nuevo, la quinta temporada es extraordinaria) por contar con dos de los contrapuntos dramáticos más apabullantes y brillantes que recuerdo que consagra -desde ya- como una de las mejores de la historia. El primero, como se sabe, ocurrió en el memorable 5.05 ''Hitting The Fan'' colocando toda la trama patas arriba con la partición del bufete y el segundo se impuso en el trágico 5.15 ''Dramatics, Your Honor'' con la muerte de Will Gardner para posteriormente compaginarse en el 5.16 ''The Last Call'' en donde cada personaje gestiona tanto individual como colectivamente la perdida de un ser querido (amante, amigo y confidente) dando lugar a uno de los tramos televisivos más sorprendentes al retratar de la manera más realista el cómo cada uno de los personajes gravita sobre este hecho en un arco de ¡siete! episodios. Nunca la solidez había estado tan presente a nivel de guión. 

Es por ello que la primera parte de esta temporada resulta mucho más satisfactoria que la segunda. A ver, en primera instancia en el esplendido arranque (6.01 ''The Line'') ya los conflictos estaban sembrados, nada de medias tintas: Alicia a pesar de su negativa, ya Eli le había propuesto con firmeza la opción de presentarse para Fiscal del Estado, Diane estaba en pleno ajetreo para huir de ese nido de víboras en Lockhart/Gardner liderados por David Lee y Louis Canning hacia Florrick/Agos, Cary se ve envuelto en una -cardiaca- trama criminal y Kalinda recobra protagonismo al juntarse y meterse en problemas con Lemond Bishop. En solo 42 minutos ya los cuatros pilares de la serie tenían un trayecto definido para abarcar a lo largo y ancho de la temporada. No el balde, Cary fue quizás el personaje que más brilló en esta temporada debido a que Matt Czuchry da su mejor actuación en todo lo que va serie ofreciendo registros nunca antes vistos, eso potenciado a que desde el punto de vista del guión fuerza a su personaje a una situación agotadora y llena de matices.


Por otro lado, a pesar de que los Kings hagan casi un esfuerzo sobrehumano al haber mantenido un nivel de calidad sobresaliente por más de 100 episodios no todo siempre funciona con la misma fluidez ni con la misma complejidad. Ya que analizando la temporada de manera global hay dos problemas fundamentales que hace que la propuesta esté varios escalones escalones abajo, dos fallos serios: carencia de verdadero choque argumental y falta de cohesión. Con el primer punto no estoy diciendo que la temporada haya sido necesariamente peor por carecer de dos golpes dramáticos a la altura de los ya citados. No. Tampoco los necesitaba, pues, los conflictos fueron sembrados sutilmente en el sólido primer tercio para delimitar alcances. El problema ha sido que posteriormente la narrativa ha jugado a demasiadas cosas a la vez, mucho desarrollar pero poca consistencia. mucho amagar sin buscar el gol. Ejemplos hay muchos: las cuchilladas entre Alicia y Castro al principio por el asunto de Cary y por el tema de las elecciones quedaron diluidas posteriormente, la bronca entre Diane, Cary y Alicia al final del 6.12 ''The Debate'' y la amenaza de ésta última al final del 6.17 ''Undisclosed Recipients'' se resolvieron con un par de disculpas, Alicia y Frank más que oponentes políticos parecían amigos de la infancia, el asunto de las pruebas falsas presentadas en el juicio de Cary por Diane debido a Kalinda daba para mucho juego y se resolvió en un dos por tres, David Lee se presentaba como un oponente a tener en cuenta al final de la quinta y al comienzo de esta temporada y apenas vimos algo de él, etc.

Con el segundo punto creo que ya es más perceptible la situación, en donde claramente se notó como Alicia andaba tan aislada y descolgada del resto con la tan alargada trama política (si ya de por sí no compartía escena con Kalinda, el que lo hiciera poco con Cary y Diane no ayudaba mucho) dando la sensación de estar viendo, a veces, dos series en una. De hecho, esta es la temporada que más ha jugado con los géneros. En paralelo: serie judicial, serie política, serie criminal y, a ratos, serie de comedia (mención especial a Elsbeth Tascioni). Esto no tiene porque ser malo, está bien que una serie rompa sus fronteras. Pero, si no hay cohesión en el relato... de poco servirá tanto ajetreo. 



Sin embargo, no todo ha sido malo en esta sexta entrega. Aparte de la ya mencionada trama de Cary (una de las más brillantes) este año ha tenido más cosas interesantes: decía que en casi toda la temporada se dilató mucho el asunto político de las elecciones entre tanto amagar sin buscar el gol, eso sí, cuando The Good Wife anota lo hace por la escuadra. En el 6.19 ''Winning Ugly'' se producen uno de los movimientos más duros y certeros de la serie volteando a la narrativa patas arriba y transportando a Alicia al punto de partida (sin bufete y sin ser SA) dándole un reboot al personaje. El problema es que ya era demasiado tarde para rescatar una trama que ya había cercenado casi completamente la narración. No porque se produzca en el episodio 19, sino por el lastre que cargaba. Quizás por eso ese giro es más efectista que efectivo, pero no hay que restarles mérito a los realizadores por la osadía que requiere criticar tan abiertamente el sistema dando un retrato de la corrupción que se vive y respira en todos los rincones de la política americana. Brillante.

Otro de los aciertos fue la centralización de Kalinda en el relato al darle su propia subtrama en su junta con Bishop. Funciona perfectamente ya que retoma esa sensación de tensión, peligro y misterio que identifica el aura del personaje era lo que estábamos acostumbrados a ver de ella en temporadas anteriores y estaba justificado internamente ya que se relacionaba directamente con el asunto de Cary. Y finalmente Diane ha sido igual de diosa que siempre (aunque un pelín olvidada en comparación), siguió teniendo momentos pulsantes y fue protagonista de lo que para mí fue el mejor caso de la temporada: su defensa por los derechos gays contra la libertad religiosa en el 6.18 ''Loser Edit'' brindando uno de los mejores debates que he visto a lo largo de la serie.

Es por ello que, entre tanto vaivenes, esta quizás sea la temporada más floja de la serie, pero también la más experimental. La definiría como un experimento -no fallido-, sólo con unos cuantos tropiezos.


Algunas consideraciones sueltas:

-En todas las temporadas pares de las serie se han vivido unas elecciones dentro del panorama político. Lo vimos en la segunda con Peter en la carrera de SA, en la cuarta de nuevo con Peter para el cargo de gobernador y ahora de nuevo a la carrera de SA pero con Alicia a bordo. Para esta séptima al parecer se romperá esta regla, de nuevo con Peter como epicentro pero para la ¿vice? presidencia. Siempre que Eli esté presente todo estará bien.

-Los guionistas fueron muy astutos al insinuar cierto triángulo entre Johnny, Finn y Alicia pero que al final quedó en nada. Elfman fue un fichaje de lujo durante la carrera política y Finn a pesar de ser ascendido a principal no aportó mucho que se diga. Intuyo que su salida de la serie pasará totalmente desapercibida. 

-La serie deja un futuro incierto con la proposición de Canning. No logro dibujar claramente como se desarrollará la séptima temporada, ¿quizás vuelva la guerra de bufetes con Agos, Lockhart & Lee por un lado contra Florrick & Canning en el otro?

-Mi episodio favorito de la temporada, tanto por el atrevimiento estructural, formal y narrativamente como por su innovación y carácter onírico fue el 6.14 ''Mind's Eye''. De los más divertidos que recuerdo. También destacaría el 6.04 ''Oppo Research'', por seguir en la misma línea.

-Tras el eterno culebrón entre Julianna Margulies y Archie Panjabi no tenía esperanzas para una última escena entre ellas. Pero al final me terminó gustando y disfruté como niño la última escena entre Alicia y Kalinda, a pesar de su sencillez y nostalgia, siempre es bueno rememorar buenos tiempos con un one last shot. Muy acorde todo, aunque eché de menos que hubiesen compartido unas palabras abiertamente tanto de Peter... como de Will. Fue una buena salida de Kalinda, más no espectacular. Pero eso no le quita emoción a su despedida. Goodbye, Archie.

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