miércoles, 8 de abril de 2015

'How to Get Away with Murder' y los dominios de la paranoia.

Análisis de la primera temporada

     Los fenómenos televisivos son cada vez más palpables. Solo basta con observar a la multitud detrás de The Walking Dead durante una season premiere o season finale de cualquiera de sus temporadas, a la ansiedad desmedida detrás de cada episodio ''9'' de Game of Thrones, a los tajantes fans de American Horror Story desglosando y comparando cada una de sus entregas o las altísimas expectativas que hubo tras los últimos ocho episodios de Breaking Bad. Sin miedo a equivocarme diría que, a pesar de estar realizando este análisis a casi dos meses de finalizarse su primera temporada y sin ser un éxito arrollador en audiencias, How to Get Away with Murder se consagró como una serie a tener cuenta con una calidad más que notable, quizás sin llegar a las cotas de expectación de las ya citadas aunque sólo unos milímetros por debajo, pero poquitos.



     De hecho, no es casualidad. Un ligero vistazo a la trayectoria de Shonda Rhimes (creadora, productora y showrunner de la serie) confirman que sabe muy bien como crear productos de calidad y a la vez que estén al alcance de cualquier tipo de público, prueba de ello son los éxitos aún vigentes como la veterana Grey's Anatomy o la frenética Scandal. Pero...

     How to Get Away with Murder tiene cosas fascinantes, pero también varias piedras en el zapato. En términos generales me ha gustado la serie, pero tuve un regusto amargo en los primeros 6-7 episodios. Me explico: al momento de leer la premisa, el planteamiento y la línea que me imaginé que iba a tomar la serie no me llamaron mucho la atención, cosa que confirmé en el primer episodio el cual vi por recomendación de alguien y que continué viendo sin llevarme demasiadas sorpresas. De hecho, el menú ya era conocido, en cierta parte ya se había visto al grupo de jóvenes con personalidades totalmente opuestas que se meten en problemas y que harán hasta lo imposible para liberarse de sus acciones. Y por el otro lado se encuentra el eje moral del relato, o sea a la rigorista abogada Annalise Keating (interpretada brillantemente por Viola Davis) que defenderá a capa y espada a sus ¿queridos? estudiantes. A simple vista no es nada nuevo ni innovador, y su desarrollo en los primeros episodios lo confirma. Pues, aparte de estar llena de tópicos, la serie aborda otro gran cliché: la resolución de casos semanales en cada episodio. Algunos están mejor elaborados que otros, unos se complementan mejor con el argumento y otros simplemente resultan un lastre. El problema de estos es que muchas veces cercenan la narración (no es algo tan grave, ya que pocas series saben manejar casos semanales con trama de fondo con tanta fluidez como The Good Wife) y esto aunado con con la historia paralela fragmentada en donde veíamos al grupo tratar de gestionar debidamente el asesinato de Sam Keating daba lugar a una historia caótica, donde era fácil perderse sobre qué o cómo pasó tal acontecimiento o quién le dio forma y lugar. Simplificando: la serie jugó a demasiadas cosas a la vez buscando su tono... y lo logró.



     Tomo aire tras el punto y aparte y me doy cuenta de que parece que este debut tan aclamado ha sido un desastre. No. Una tanda floja al inicio no hace sombra a una recta final interesantísima. Criticaba en el anterior párrafo que la serie estaba plagada de clichés, el problema no es el simple hecho de utilizarlos, sino más bien en cómo manejarlos. Y How to Get Away with Murder ha aprendido de sus errores rápidamente al final de la primera parte de la temporada, en el extraordinario 1.09 ''Kill Me, Kill Me, Kill Me'', el mejor de todos hasta ahora: las líneas argumentales se unifican, supimos exactamente (por fin) como se produjo el asesinato de Sam, la carga emocional de los personajes toca su punto máximo, el guión y la dirección se denotan mucho más cuidados y al final presenta un giro sorprendente. Una vuelta de tuerca al caso de Lila Stangard y compañía. 

     El otro gran acierto en la segunda parte de la temporada fue mostrarnos el lado más débil de Annalise, o sea su faceta más frágil y endeble. Pues, al principio se nos había presentado como un personaje fuerte, tenaz e inquebrantable. Hasta el punto que por momentos parecía más un robot que un ser humano con fortalezas y debilidades. Esto se corrigió en el memorable 1.13 ''Mama´s Here Now'' brindando Viola Davis una actuación memorable y convirtiéndose en quizás en el segundo mejor episodio de la temporada.

     Y el resto de la trama quedaba para explorar los ángulos de paranoia de cada uno de los personajes. Así vimos a un Wes impulsivo, a un Connor escondiéndose hasta de sí mismo, a una Michaela proponiendo ideas imprudentes, a una Laurel tratando de mantenerse cuerda y a un -a veces molesto- Asher sirviendo como alivio cómico y dinamita dramática en ocasiones. Así como también el lado personal de cada uno, donde algunos se complementan con la trama, como Wes y Rebecca en su relación tóxica o Michaela con el dichoso anillo. Y otras que pasaban a un segundo plano como los conflictos de Connor con su novio, las disputas familiares de Laurel o el extraño affair entre Asher y Bonnie. También se abrocharon los conflictos sembrados añadiendo más fluidez a la narrativa y los casos semanales agregaron más profundidad y contundencia en esta segunda parte.

     Finalmente la season finale resultó caótica (en el buen sentido) y se mostró efectiva y efectista al mismo tiempo. Claro, el secuestro de Rebecca ponía al argumento patas arriba y todo podía suceder lo cual me temí una resolución disparatada y diferente a lo que se nos había contado. Por ello que al final sea Frank el asesino de Lila resulta tan emocionante como inesperado, ya que durante toda la temporada los guionistas jugaron con la ambigüedad y nunca se focalizó totalmente el peso de la trama hacia Frank hasta en los últimos minutos. Al principió se pensó que era un abogado más, luego un simple empleado de Annalise y terminó siendo un asesino a sueldo. Aunque lo verdaderamente impactante es que después de mostrarnos lo qué verdaderamente le pasó a Lila, minutos después, la serie se lanza hacia otro golpe de efecto y nos muestra a Rebecca muerta en el sótano (¿suicidio?jugando al doble cliffhanger y cerrando la temporada con matrícula de honor.



     Ahora el gran desafío de la segunda temporada será concluir satisfactoriamente todos los frentes abiertos, así como también reinventarse con una nueva historia igual de apasionante, debido a que el principal reto de la serie es su fecha de caducidad: veo casi imposible que dure tres, cuatro o hasta cinco temporadas dándole vueltas al mismo caso una y otra vez. El tiempo lo dirá.

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